Por un Tris, Un Casi Nada


Dedo Mau es artista gráfico e ilustrador con una particular obsesión por los cuadernos de bocetos. Esparce dibujos por toda la ciudad, dibuja sobre cualquier superficie que encuentra, pinta sobre cerámica y serigrafía carteles en el sótano de la última carnicería de un barrio hípster de Lisboa, su ciudad.

“La obra de Rodrigo Gonçalves posee una cualidad paradójica, ya que, a pesar de la alta estilización de sus figuras, dibujos y composiciones, subyace una reminiscencia de prácticas expresivas, espontáneas y holísticas, propias del dibujo a pincelada de la pintura china, donde la caligrafía se fusiona con el paisaje o el retrato.

En cuanto a la figuración, podemos afirmar que Dedo Mau se inscribe en esa tradición que tuvo como exponente a figuras como Saul Steinberg o, en animación, la serie del director italiano Osvaldo Cavandoli. Una búsqueda de una purificación casi total de la ilusión de espacio y volumetría, de sombras y entornos, para centrarse exclusivamente en la figura principal y sus complementos directos, siempre al servicio de la narrativa, el propósito o la idea que se presenta.

 

La idea de representación, pilar del arte occidental durante siglos, es menos importante que la intención de la idea que emerge, completa, efectiva y directa, en la imagen. La voluptuosidad de las curvas, la dinámica del interrumpido, el encierro del espacio (que nos trae a la mente la idea de regreso, circularidad, de algo completo), nos hace imaginar la idea del pincel que, en las leyendas de los pintores chinos o en los koans zen, se posa sobre el papel, recorre sin titubeos su camino improvisado y ciego, y culmina gloriosamente en el mismo punto de partida, sin mostrar, posteriormente, el pliegue de la unión de ambos momentos, haciéndonos creer que todo simplemente surgió.

Este cierre también demuestra la cualidad centrípeta de sus diseños. Existe una gravedad central que permite la órbita de la línea que se aleja, pero rápidamente regresa. En esto también hay algo del arte asiático, tan elegante en la búsqueda de lo circular, el retorno a un centro que nunca se pierde.

Paul Klee decía que la línea era un punto que toma un camino. Estas líneas de Dedo Mau giran”.

Texto de Pedro Moura, crítico de ilustración y cómic