06.02.2013

Berta Salinas

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BERTA SALINAS

Berta Salinas (Madrid, 1982) emplea la técnica de bordado tradicional para presentar una obra que busca construir pequeños relatos sobre situaciones o vivencias personales. La artista madrileña parte de una frase de Salvador Dalí para ilustrar su serie ‘Caníbal’, que presenta en Mad is Mad para el invierno de 2012: “Su sueño era empequeñecer a Gala como una oliva para poder tragársela. El canibalismo es una de las manifestaciones más evidentes de la ternura”.

Salinas interpreta una serie de pensamientos y experiencias que traduce en poemas visuales que relatan, con cruda hermosura, el desamor y el doble filo de las relaciones. En un sentido metafísico, el devorar y ser devorado. El planteamiento parte de la premisa de que el canibalismo, en cualquiera de sus acepciones, resulta implacable. Para ello, dibuja directamente con la aguja sobre la tela, sin esbozo previo, lo cual aporta a la pieza autenticidad, realismo y una factura artesanal única. Salinas da cuenta de un hecho que acontece en el terreno de la intimidad entre dos personas. Una realidad manifiesta y no siempre evidente. En su obra, el canibalismo –la práctica de alimentarse de miembros de la propia especie– lo lleva a cabo un singular depredador, el de los sentimientos. Se nutre devorando confianzas, secretos, complicidades, alegrías propias y ajenas, franqueza y hasta el más sutil de los gestos que conlleva la idolatría, el querer al otro sin limitaciones, sin ataduras. La creadora plantea carne. Hilo cosido al rojo vivo de la conmoción.

Si bien la técnica del bordado confiere belleza, sutilidad y elegancia, su obra muestra el horror sin adornos superfluos. La artista no encubre el dolor, no trata de disimularlo. Más bien lo muestra en todo su esplendor. Quizá esa sea la manera más noble de sacarlo a la luz. Una denuncia estremecedora y hermosa de aquello que no tiene cabida en el amor. Sus bordados son una manifestación certera de la ternura, desprovista del todo de tapujos.

¿Acaso es este tipo de canibalismo el inevitable trámite para aprender por fin en qué consiste la esencial naturaleza del amor?”

(Texto de Sara M. Jaimes)